Prendas que no pertenecen a una temporada. Pertenecen al tiempo.
Se guardan. Se vuelven a leer. Se transmiten.
Son objetos que se acumulan lentamente, como si formaran un archivo privado. Un archivo hecho de gestos, elecciones y memoria. Las prendas conservan algo de ese origen: el gusto por la calidad, la paciencia del oficio, la elegancia que no necesita explicarse.